Hay padres y madres que me preguntan si un padre puede renunciar a seguir siéndolo respecto de un hijo que ya reconocieron. Mi respuesta la desarrollo más abajo.

La Filiación

Nuestro Derecho Filiativo –aquel que regula la relación entre padres e hijos— se basa en cuatro grandes pilares: uno, la igualdad entre todos los hijos, sin importar su origen filiativo (art. 33 Código Civil); dos, el derecho a la identidad, consagrado en diferentes tratados internacionales; tres, la libre investigación de la filiación cuando sea requerido (art.  195 CC); y tres, el principio de protección del interés superior del niño, o en este caso del hijo.

Así, nuestro derecho pretende mantener la fijeza de la relación filial, con miras a proteger los derechos de la parte más “débil”, en este caso el hijo, sobre todo considerando que toda persona nace siendo menor de edad.

El Derecho Filiativo chileno reconoce tres vías de filiación: la natural (art. 179), la adoptiva (ley 19.620) y la obtenida por técnicas de reproducción asistida (art. 182). La natural, que es la que estudiaremos, se clasifica en dos tipos: matrimonial y no matrimonial. La primera, como dice su nombre, opera cuando los padres están casados, y entra a jugar la presunción de paternidad de los hijos nacidos durante el matrimonio y hasta 300 días desde su disolución o término (art. 184 y 185).

Reconocimiento del hijo

La filiación no matrimonial abarca el resto de relaciones de pareja que tienen hijos, y requiere para su formación, aparte del nacimiento del hijo, del reconocimiento de los padres, sea voluntario o forzado (art. 186). En cuanto a la madre, la ley presume la maternidad cuando el nacimiento y las identidades del hijo y de la mujer que lo ha dado a luz constan en las partidas del Registro Civil (art. 183 inc. 1º) o por los juicios de reclamación e impugnación.

En el caso del padre, en tanto, requiere del acto de Reconocimiento, el cual puede ser determinado de manera expresa por una declaración ante el oficial de Registro Civil, por escritura pública o por testamento (art. 187 y 188). En estos casos, hablamos de “reconocimiento voluntario”, y una vez producido es irrevocable, incluso si en el caso del testamento se reemplaza por otro. Sólo puede invalidarse este reconocimiento dentro del plazo de un año, mediante juicio ante el juez de familia, probando que hubo un vicio que afectó su voluntad, esto es, error, engaño, fuerza, dolo de la madre o un tercero, entre otros (art. 202).

Acciones de Filiación

En tanto, existen acciones para, por un lado, obtener la declaración de filiación de quien no ha reconocido voluntariamente a un hijo (“reclamación de filiación”) o para impugnar una filiación ya existente (“impugnación de filiación”). Estas acciones o juicios se deben tramitar ante el juez de familia, se reconoce la libertad de prueba, siendo la prueba “reina” el examen de ADN (art. 198 y 199); la inasistencia injustificada del padre a realizarse el examen hará presumir la paternidad (art. 199 bis inc. 1º); y en general, cuando la filiación queda determinada por esta clase de juicios, habiendo manifiesta oposición (no sólo meras dudas), el padre pierde todo derecho sobre la persona y bienes del hijo, manteniéndose los deberes que pudiera tener (art. 203). Esto es lo que llamamos el “reconocimiento forzado” (salvo en los casos en que alguien demandare reclamación para sí e impugnación a la vez, que según el 208 debe procederse así si el hijo tiene su filiación ya determinada).

Juicio simulado de paternidad

Una vía peligrosa para disimular una “renuncia” a la paternidad está en el hecho de que un varón demandare de impugnación y reclamación, y el que aparezca como padre se allanare a la demanda, facilitando el cambio en la titularidad parental. No obstante, nuestro código señala que los fallos sobre filiación produzcan efecto requieren, entre otras cosas, que no se haya producido colusión tendiente a engañar al juez (art. 316 N° 3). La acción para probar la colusión prescribe en 5 años desde que se determinó judicialmente la filiación (art. 319). Por otro lado, protege al hijo el instituto de la posesión notoria, cuando han pasado más de 5 años en que el hijo tiene el nombre, trato familiar y fama social de tener como padre a alguien, que protege incluso en casos en que la prueba biológica demuestre que no hay ligazón genética (art. 200 y 201).

Conclusión

En síntesis:

  1. Por regla general, no es renunciable la paternidad, una vez que se ha producido el reconocimiento, sea voluntario o forzado.
  2. Sólo podría “renunciarse” (porque en realidad no es una renuncia) cuando se impugne el reconocimiento voluntario dado a un hijo, probando que hubo vicios al dar consentimiento, todo ello dentro del plazo de un año.
  3. Y si en 5 años nadie denuncia la colusión, podría operar una forma fraudulenta de renuncia si se simula un juicio de reclamación e impugnación en que el renunciante se allane, pero siempre queda a salvo el derecho del hijo a probar la posesión notoria.
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2 comentarios en “¿Se Puede Renunciar a la Paternidad sobre un Hijo en el Derecho Chileno?

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